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·3 aprile 2025
Tampoco será la Copa

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Era la última bala, y era una bala envenenada. Llegaba el Barcelona al Metropolitano después del caótico partido inicial en el que ambos equipos empataron a cuatro goles, pero en el período transcurrido entre uno y otro partido los dos equipos han seguido trayectorias divergentes. El Atleti, apocado por las caídas en Champions y en Liga, el Barcelona, engrandecido en ambos lugares. La vuelta no fue más que una confirmación de todo esto, la defunción definitiva de la temporada, a la espera del Mundial de Clubes.
Simeone pensó que el equipo no estaba para aguantar el intercambio de golpes de la ida y dispuso de nuevo la defensa de cinco, colocando a Azpilicueta, Le Normand y Giménez de centrales, y a Reinilido y Llorente en los laterales. Pensaría el Cholo que así podía ir llevando el partido vivo hasta los estadios finales, pero lo cierto es que el Barcelona dio un soberano repaso al Atleti en la primera parte. A los mandos Lamine Yamal, un jugador estratosférico al que le daba igual Reinildo, le daban igual las coberturas de Le Normand, le daba igual el escenario, todo, jugaba con esa parsimonia con la que juegan los genios, como si estuviera en el patio de su casa tirando pases con su hermano pequeño. Desarboló por la banda derecha todo el entramado defensivo, en cinco minutos dio dos asistencias mortales, una internada que no acabó en gol de milagro y después de ese entremés, sirvió el gol a Ferrán, que batió a un Musso que tal vez podía haber hecho algo más.
El Atleti estaba fuera del partido, con Azpilicueta, Reinildo y De Paul con amarilla desde casi el arranque y con un Barcelona que empujaba y empujaba. Griezmann, el jugador clave, no estaba. Giuliano, otro de los que debía correr los espacios y permitir salidas, tampoco. Y así las cosas, Julián Álvarez deambulaba, Barrios se multiplicaba en la persecución de sombras, porque aunque corría siempre no llegaba nunca, y el Barcelona tocaba su melodía sinfónica que hería pero no mataba, porque milagrosamente, el resultado se mantuvo cero a uno hasta el descanso.
MADRID, SPAIN – APRIL 02: Ferran Torres of FC Barcelona scores his sides first goal during the Copa del Rey semifinal match between Atletico de Madrid and FC Barcelona at Riyadh Air Metropolitano on April 02, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Florencia Tan Jun/Getty Images)
En el descanso, Simeone dejó fuera a Azpilicuenta, Reinildo y Giuliano, para dar entrada a Javi Galán, Sorloth y Lenglet. Dejó la defensa de cinco, pero Griezmann pasó al medio y Sorloth dio otro aire al Atleti y al partido. Por primera vez el Atleti rompía al espacio, buscaba la espalda de la defensa del Barcelona. Hubo una internada de Sorloth que estrelló en el lateral de la red. El equipo se dio cuenta de que podía, la grada se dio cuenta de que podía, y hubo media parte de ilusión, de un equipo entregándose en cada disputa, de un equipo encarando la adelantada zaga rival. Llegó el gol de Sorloth, que la grada no tuvo tiempo de celebrar por un fuera de juego que fue mucho más justo de lo que pareció en directo. En cierta manera ese fue el punto culminante. Desde ahí, el Barcelona, empezó a tomar el control de nuevo.
Entró Molina por Le Normand y eso envió a Llorente de tercer central, y desde ahí, desde el fondo, mostró su impresionante despliegue físico. Probablemente el mejor hombre del partido, capaz de recuperar en campo propio y llegar al área contraria, volver, e ir de nuevo, y así continuadamente. Griezmann siguió apagado, sin aparecer, y eso es un lastre demasiado importante para un equipo como el Atleti. Hasta Simeone perdió su fe infinita en él, y en el minuto ochenta le dio la oportunidad a Riquelme, que tampoco la aprovechó.
El Barcelona agarró la pelota y con posesiones largas a las que el Atleti, reventado ya físicamente, no llegaba, dominó los minutos finales, aguantó el resultado y se plantó en la final, dejando al Atleti de nuevo en las puertas de una competición que quiere tanto.
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